| El Ben Nevis está detrás de las montañitas de la foto |
En cuanto hemos estado listos, incluyendo una prueba de conducción de la caravana por el camping (el embrague está tan lejos que sólo llego sentándome en el borde del asiento), hemos ido al centro de información de la zona para ver que opciones de rutas teníamos ya que se veía que por el día que hacía, la subida al Ben Nevis no iba a ser posible.
¡Y que ilusión! Es la primera vez que hablando inglés me preguntan de donde soy en lugar de decirme "aaahh spanish", y todo gracias a las clases de xOUe sobre acentos y pronunciaciones.
Una vez elegida la ruta, hemos ido al Braveheart Car Park para dejar la caravana y empezar la ruta a la Cow Hill. Sí sí, el Braveheart Car Park, y su nombre se debe a que, cuando rodaron la película, en 1995 construyeron ese parking para dejar los coches del rodaje.
Entusiasmados con la idea de pisar el suelo que hace 18 años habían pisado los del set de la peli, nos hemos puesto a grabar un vídeo con tal mala pata que ninguno de los dos eramos capaces de acordarnos del nombre de Mel Gibson y hemos tenido que preguntárselo a una señora que pasaba por allí. Ha sido un momento tan gracioso que no podíamos parar de reírnos, venga a decir pelis suyas y a referirnos a él con motes graciosos, pero ambos con su nombre en la punta de la lengua y por Ley de Murphy, no salía (y es que nos vimos la peli antes de venir y ambos habíamos repetido su nombre varias veces a lo largo del viaje).
La ruta hacia la Cow Hill parecía sencilla, pero la primera parte ha resultado ser un rompepiernas y la compañía de los mosquitos no lo ha hecho nada ameno. A mitad de la subida hemos encontrado un desvío sin señalizar con un camino de madera y hemos decidido seguirlo llevados por la curiosidad (y el misterio del camino de madera), que nos ha llevado a una cabaña sobre un árbol que estaba cerrada, así que vuelta al camino inicial y a seguir subiendo.
Al pasar el rompepiernas inicial y salir de la zona de bosque el viento nos ha dado un respiro y ya no había mas mosquitos tocando los $%&!, y el resto del camino ha sido una auténtica maravilla.
Tras casi 2 horas hemos hecho cumbre en la Cow Hill, desde donde se veía la ciudad pesquera de Fort William y donde no hemos podido evitar hacernos una de nuestras fotos saltando.
Después de descansar un rato (y de que xOUe dejase un recuerdo de los suyos), hemos hecho la bajada por otro camino que nos ha llevado otras 2 horillas.
Vuelta a la caravana y tocaba ir al super a hacer compra, que ya hacían falta provisiones, y de paso alguna ensalada que llevábamos muchos días cenando salchichas y hamburguesas caseras.
Después de la comprilla, hemos tirado hacia la Isla de Skye haciendo una parada en el Eilean Donan Castle... ¡el castillo de la película de Los Inmortales!.
Cuando hemos llegado el castillo ya estaba cerrado pero, como siempre, la casualidad nos brinda situaciones que merecen ser contadas... No hacemos más que aparcar y vemos en el parking un cochaaaaaazo monumental y una señora que se baja de él para hacerle fotos con el castillo de fondo. Yo me he bajado corriendo de la caravana para hacer una foto, cuando he visto que más gente hacía lo mismo y la señora les contestaba mal y parecía no gustarle demasiado la situación. Desde lejos le he preguntado si podía hacer una foto y la he hecho con algo de miedo (la señora robusta podía darme un guantazo y enviarme a Parla), pero cuando me volvía para la caravana ha sido ella la que se ha acercado a mí para pedirme que le hiciese una foto con su cámara a ella y su coche mientras me comentaba lo cansada que estaba de que la gente se hiciese fotos y se apoyase en el coche, y que yo era de las pocas personas que había pedido permiso para hacerlo.
Y esto ha sido el inicio de una larga e interesantísima conversación. La mujer ha resultado ser conductora de carreras y la primera mujer en comprar un McLaren. Además, se había traído su coche desde Nueva York en un contenedor y estaba recorriendo sola Escocia, bueno, sola no, acompañada de dos osos de peluche a los que se refería por nombres concretos y que luego nos ha contado que se los regaló el mismísimo Hamilton (cascos incluidos).
La situación de lo más subrealista, pero tan genial que al final nos ha resultado más llamativa ella que su coche.
Bueno, está claro que después también hemos dedicado un rato al castillo.
Por fin estamos en la Isla de Skye, con la caravana al borde del mar, lloviendo y con un viento terrible, tanto, que estamos por adoptar a un señor y su bici que duermen en una tienda de campaña individual delante de nuestra caravana (Jose Luis, este es de los tuyos).
Un saludo a todos!
Nita (que escribe) y xOUe (plano en mano mirando las rutas de mañana).
2 comentarios:
¡¡¡¡qué pasada de castillo!!!.
La verdad es que, además de sitios bonitos etc, cuando sales por ahí, conoces gente de lo más peculiar y de lo más interesante. Descubres que tienes un montón de cosas que contar y que escuchar. Es otro de los atractivos de estos viajes.
besos
Mel Gibson Mel Gibson, jajajaja Buenas anécdotas tanto esa como la de la conductora de carreras! Dónde está la falda, Will? Te rozaban las pelots? ay ay ay! si es que no se puede estar tan bien dotado!! LOL!!
El chiste (en el que la gracia o the punch line como dicen ellos radica en el cerrado acento escocés):
----This Scottish bloke goes on a skiing holiday to Canada.
After a hard day on the slopes he retires to a bar at the bottom of the mountain.
After about five or six whiskeys, he looks up and notices a stuffed animal with antlers on the wall.
He asks the barman, "What the fuck is that?"
The barman says, "It's a Moose."
The Scottish chap says, "Fuck me! How big are the cats?"
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